Capítulo 1: La niñez

 

Como tantos niños, yo de mayor quería ser veterinaria. Amaba los animales, quería hacerme vegetariana y tener un zoo en casa.

A los 16 años me hice ovolactovegetariana, pero aparte de unos cuantos canarios -a los que siempre bautizaba con el nombre de mi padre, Paco-, solo tuve una gata que me duró una semana...Nunca supimos si escapó o si fue devorada por el perro del vecino.

Ya, de mayor, sigo amando a los animales -con especial debilidad hacia los perros salchicha- y en 2017 adopté un perrete. Se llama Jean Pierre, y más que un perro salchicha, es un perro morcilla.

 

Además de los animales, me gustaba ver películas a todas horas. Las veía en bucle, siete veces seguidas si me dejaban. Lo mismo daba La sirenita -recitando canciones y diálogos, por supuesto-, que Terminator 2 -siempre quise ser Sarah Connor-, pasando por El exorcista, que veía a escondidas cuando me quedaba sola en casa, y para que no me pillaran me limitaba a ver las escenas de posesión y vomitona. A algunxs, esto de pasar el resto de peli a cámara rápida les sonará de hacerlo con otros géneros.

 

También me encantaba jugar con muñecas, no os voy a engañar. Pero lo que más me gustaba era construir el decorado, coser su vestuario y planificar lo que iba a pasar en la historia, hasta el punto de repetir una y otra vez la acción, para que saliera exactamente como a mi me gustaba. Debía ser divertidísimo jugar conmigo.

Capítulo 2: La adolescencia

 

Un día, mi padre llegó a casa con una cámara de vídeo, y desde ese momento se convirtió en una extensión de mi mano, como la pistola de James Woods en Vídeodrome. No sabía si me gustaba más estar delante o detrás de ella, pero poco a poco me posicioné.

 

Uno de mis pasatiempos favoritos con mis amigas de toda la vida, en nuestra Aranda natal, era coger la cámara y grabar todo tipo de ocurrencias: desde improvisados cortometrajes, hasta formatos televisivos con colaboradores y escándalos incluidos. Así pasábamos los veranos. Bueno, así y haciendo otras cosas propias de la edad.

Mis -todavía hoy- amigas de toda la vida, se convirtieron en mujeres respetables, con trabajos serios e incluso algunas, con vidas humanas a su cargo. YO NO, pero con el material que conservo de aquella época, podría vivir de la extorsión el resto de mis días.

 

Supongo que todo esto eran pistas sobre mi verdadera vocación, y cuando fui consciente de que se podía vivir haciendo aquello que yo consideraba diversión (bueno, ésta afirmación da para otro capítulo…), decidí dedicarme a ello.

 

Capítulo 3: La Juventud

 

Ya en la juventud –etapa en la que aún me encuentro, por cierto- me hinché de ir a conciertos, festivales, garitos y todas esas cosas. A conciertos y festivales sigo yendo, aunque debo admitir que mi espalda ya se resiente, por mucho que me haga la millenial...

 

Volviendo a la vocación, sí: estudié Realización de Audiovisuales y Espectáculos, hice prácticas en Madrid y en Italia (con una beca Leonardo da Vinci), trabajé en un montón de cosas que no tenían nada que ver con el audiovisual, me fui una temporada a Guatemala a vivir en medio de la selva y a cuidar niños, volví a España con la ilusión de volver algún día a Guatemala y hacer documentales, seguí trabajando en cosas que no tenían nada que ver con el audiovisual, hice un montón de cursos de edición, postproducción, publicidad, dirección de actores, interpretación, documental, producción, desarrollo de proyectos, etc. y por fin, empecé a trabajar en algo relacionado con el audiovisual: ¡Empecé a trabajar en cine!

Desde entonces, he trabajado en los departamentos de producción de multitud de proyectos/productoras de: cine, televisión, publicidad, videoclip, documental, etc. normalmente como jefa de producción.


Actualmente formo parte de la cartera de realizadores de productoras de publicidad como TINGLAO PRODUCCIONES, GOTHAM FILMS y PÚLGIL FILM, y continúo compaginando mi trabajo como freelance en producción con mis propios proyectos, en los que: escribo, dirijo y produzco, bajo mi marca comercial “La última chica”, habiendo llevado a cabo proyectos como I AM THE DARK, DEEP BLUE, ADAM PEIPERFOREVER YOUNG, entre otros. También estoy en fase de desarrollo del cortometraje No podrás volver nunca y del largometraje La casa, proyecto inspirado en mi etapa en Guatemala -por cierto-, que obtuvo la Ayuda a la creación y desarrollo de guion de largometraje de la Comunidad de Madrid en 2017 y fue seleccionado en la séptima edición de MADRIDCREALAB en 2018. También trabajo en el guion del cortometraje El placer más absoluto, en el tratamiento del largometraje No podrás volver nunca y en el guion del piloto de la serie Lady R. Todos estos proyectos se mueven en mis géneros favoritos: el fantástico, la ciencia ficción y el terror.

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